¿Cómo ganan algunos inversionistas con un mercado bajista?
- Rodolfo Montes

- 17 ago
- 28 min de lectura
Cuando los índices se desploman, una minoría de participantes no solo sobrevive: gana. No siempre por apostar en contra, y casi nunca por adivinar el fondo.

27 - Mercados bajistas en el S&P 500 desde el desplome de 1929.
-35% - Caída promedio de pico a fondo en esos episodios.
9.6 meses - Duración promedio de un mercado bajista (289 días).
6.50% - Tasa objetivo de Banxico en agosto de 2026, sin cambios por segunda vez consecutiva.
18.4 - Nivel promedio del índice VIX en 2026: confianza moderada, no complacencia.
Índice de Contenido:
Qué es realmente un mercado bajista (y qué no lo es).
La aritmética asimétrica: por qué perder duele el doble.
Las cuatro maneras de ganar cuando todo cae.
Ventas en corto: la apuesta directa y su riesgo ilimitado.
Opciones: comprar el derecho a vender.
ETFs inversos y el negocio de la volatilidad.
Seguros contra el desastre: los CDS y las tres grandes apuestas.
Rotación defensiva: ganar perdiendo menos.
Renta fija, efectivo y refugio: la ventaja mexicana.
Acumular: la estrategia menos glamorosa y más rentable.
Rebalanceo y eficiencia fiscal: el rendimiento invisible.
México en la mira: quién ganó y quién perdió.
Los errores que arruinan a quien apuesta a la caída.
Qué corresponde a tu perfil de inversionista.
Glosario de términos.
Hay una escena que se repite en cada ciclo. Los índices caen semana tras semana, los titulares hablan de billones de dólares evaporados, y en medio del ruido aparece la nota que descoloca a todos: tal inversionista convirtió veintisiete millones de dólares en dos mil seiscientos millones. La reacción natural es preguntarse cómo es posible que alguien gane exactamente cuando el resto pierde, y si esa puerta está abierta también para el inversionista común.
La respuesta honesta tiene tres capas. Primera: sí, se puede ganar dinero en un mercado bajista, y existen al menos cuatro familias de estrategias documentadas para hacerlo. Segunda: la mayoría tiene un perfil de riesgo radicalmente distinto al de comprar y mantener, y varias pueden costar más de lo que se invirtió. Tercera, y la más incómoda: las historias famosas son estadísticamente excepcionales, y por cada una hay decenas de operadores que hicieron la misma apuesta con peor cronometraje y quedaron fuera del juego.
01Fundamentos
Qué es realmente un mercado bajista (y qué no lo es)
Un mercado bajista (bear market) es una caída sostenida de al menos 20% desde un máximo reciente en un índice representativo. El umbral es una convención, no una ley física: nadie decretó que 19.8% sea saludable y 20.1% sea crisis. Pero la convención sirve, porque separa el ruido de la tendencia. Por debajo de ese umbral hablamos de corrección (caídas de 10% a 20%), un fenómeno que ocurre casi todos los años y que rara vez cambia la estructura del mercado.
Los números de largo plazo aportan perspectiva. Desde el desplome de 1929 se han registrado 27 mercados bajistas en el índice S&P 500. La caída promedio de pico a fondo ronda el 35%, y la duración promedio es de aproximadamente 289 días —unos 9.6 meses—, aunque el rango es enorme: el episodio más corto fue el de la pandemia en 2020, con 32 días, y el más largo el de la Gran Depresión, con 996 días y una pérdida acumulada de 86.2%. La frecuencia histórica se acerca a un episodio cada 3.5 años.
Esa dispersión encierra la primera lección operativa: no existe «el» mercado bajista, sino al menos tres especies distintas, y confundirlas es el error más caro del inversionista iniciado e intermedio.
Las tres especies de mercado bajista
Tipo | Detonante | Duración típica | Comportamiento |
Cíclico | Fin de expansión económica, alza de tasas, contracción de utilidades. | 12 a 24 meses | Caída ordenada, sectores defensivos resisten, recuperación gradual. |
Estructural | Desequilibrio acumulado: burbuja de crédito, sobreapalancamiento, exceso inmobiliario. | 24 a 40 meses | Caída profunda, contagio entre activos, recuperación lenta. |
Por evento | Choque exógeno: pandemia, guerra, ruptura geopolítica, crisis energética. | 1 a 8 meses | Caída vertical, pánico de liquidez, rebote abrupto si se contiene. |
La distinción importa porque cada especie premia estrategias distintas. En un bajista por evento, las coberturas de corto plazo funcionan espectacularmente durante semanas y luego se vuelven una sangría; en uno estructural, el tipo de inversión que gana es el que apuesta contra el activo específico que está roto, no contra el mercado en general; en uno cíclico, la rotación hacia sectores estables suele bastar.
El detalle que casi nadie menciona
El promedio de -35% oculta la variable decisiva: si el episodio viene acompañado de recesión o no. Los mercados bajistas sin recesión promedian caídas cercanas al 27%; los que coinciden con contracción económica se profundizan bastante más. Antes de diseñar cualquier estrategia bajista, la pregunta no es: «¿cuánto ha caído?», sino «¿la economía real está acompañando esta caída?».
02Matemática del riesgo
La aritmética asimétrica: por qué perder duele el doble
Antes de hablar de cómo ganar en la caída conviene entender por qué la caída es un problema tan serio. La razón es aritmética, no psicológica: las pérdidas y las ganancias no son simétricas.
Si un portafolio de 100,000 pesos cae 20%, queda en 80,000. Para volver a 100,000 no necesita subir 20%, necesita subir 25%. Si cae 50%, queda en 50,000 y necesita subir 100% para regresar al punto de partida. Si cae 80% —como ocurrió con el índice Nasdaq entre 2000 y 2002—, necesita multiplicarse por cinco. Esta es la razón profunda por la que la primera forma de «ganar» en un mercado bajista no es ganar dinero, sino no destruir capital.
Caída sufrida | Capital restante (de $100,000) | Alza necesaria para recuperar |
-10% | $90,000 | +11.1% |
-20% | $80,000 | +25.0% |
-35% | $65,000 | +53.8% |
-50% | $50,000 | +100.0% |
-80% | $20,000 | +400.0% |
Traducido a decisiones: un inversionista que evita la mitad de una caída de 50% —es decir, que solo pierde 25%— necesita +33% para recuperarse, mientras que quien absorbió la caída completa necesita +100%. En un mercado que históricamente entrega alrededor de 8% a 10% anual nominal en el largo plazo, esa diferencia equivale a varios años de vida financiera. Ese es el verdadero valor de la diversificación y de la gestión de riesgo: no es un adorno prudente, es el motor matemático del rendimiento compuesto.
El corolario es directo: el apalancamiento invierte esta asimetría en tu contra. Una posición apalancada tres a uno que enfrenta una caída de 33% en el subyacente no pierde 33%, pierde el capital completo. Por eso la mayoría de las estrategias que veremos no fracasan por equivocarse en la dirección, sino por no sobrevivir lo suficiente para tener razón.
03Marco conceptual
Las cuatro maneras de ganar cuando todo cae
En la práctica, todo lo que se llama «ganar en un mercado bajista» cae en una de cuatro categorías. Ordenarlas evita mezclar herramientas de riesgo incompatible, que es el error más frecuente de quien apenas empieza a explorar este terreno.
1. Apostar en contra (posición corta direccional)
Construir posiciones que ganan valor cuando el precio baja: ventas en corto, opciones de venta, ETFs inversos, derivados de crédito. Es la forma más visible y la más peligrosa. Exige acertar en la dirección y en el tiempo, con un costo de mantenimiento que corre en contra todos los días.
2. Cubrirse (protección del portafolio)
No busca ganar en términos absolutos, sino que la caída del portafolio sea menor: opciones protectoras, collars, rotación hacia sectores defensivos, aumento de efectivo. Dada la aritmética asimétrica, perder 12% cuando el índice pierde 30% es, en patrimonio compuesto, una victoria significativa.
3. Cosechar rendimiento (rentas que no dependen del precio)
En un entorno de tasas altas, la renta fija paga por esperar: instrumentos gubernamentales, deuda corporativa de calidad, dividendos de empresas estables. Flujos que llegan aunque el precio de las acciones esté cayendo. En México esta categoría ha sido especialmente relevante, por razones que veremos con detalle.
4. Acumular (comprar barato con método)
La menos espectacular y, para la mayoría de las personas, la más rentable: usar la caída como descuento sobre activos que se pensaba mantener de todos modos, mediante aportaciones sistemáticas y rebalanceo disciplinado. No requiere pronosticar nada, que es precisamente su fortaleza.
Nota: Cómo leer el resto del artículo
Las categorías 1 y 2 exigen conocimiento técnico, seguimiento constante y tolerancia real al riesgo: corresponden a un perfil experimentado o a quien opera con asesoría profesional. Las categorías 3 y 4 están al alcance de cualquier persona con un presupuesto ordenado.
Ojo: Ningún tipo de inversionista serio construye patrimonio con las dos primeras sin dominar antes las dos últimas.
04Apostar en contra
Ventas en corto: la apuesta directa y su riesgo ilimitado
La venta en corto es el mecanismo más antiguo y más directo para ganar con la caída de un precio. La mecánica es sencilla de enunciar y exigente de ejecutar: el inversionista pide prestados títulos que no posee, los vende en el mercado al precio actual, espera a que bajen, los recompra más baratos y los devuelve a su prestamista. La diferencia, descontando comisiones e intereses del préstamo, es la ganancia.
El préstamo de valores no es un favor: tiene un costo diario que varía según lo difícil que sea encontrar títulos disponibles, y en acciones muy demandadas por vendedores en corto puede volverse prohibitivo. Además, quien vendió en corto debe cubrir de su bolsillo los dividendos que se paguen durante el préstamo.
El riesgo que separa esta herramienta de todas las demás
Cuando compras una acción, tu pérdida máxima es 100% de lo invertido: el precio no puede bajar de cero. Cuando vendes en corto, la pérdida es teóricamente ilimitada, porque no existe techo para el precio de un activo. Este no es un tecnicismo académico. En enero de 2021, el episodio de GameStop llevó el precio de una acción desde alrededor de 20 dólares hasta niveles cercanos a 500 en cuestión de días, alimentado por compras coordinadas de inversionistas minoristas.
El fondo Melvin Capital, que mantenía una posición corta relevante, llegó a perder más de mil millones de dólares en un solo día y requirió una inyección de emergencia de 2,750 millones de dólares aportada por Citadel y Point72. Cerró 2021 con una caída de 39%, y en 2022 anunció su liquidación definitiva: un fondo que administraba 12,500 millones de dólares al inicio de 2021 dejó de existir. El diagnóstico direccional pudo haber sido razonable; lo que falló fue la capacidad de sostener la posición mientras el mercado se movía en contra.
✅ Pros:
Es la forma más limpia de expresar una tesis negativa concreta sobre una empresa específica, sin intermediación de terceros ni primas que se erosionen con el tiempo.
Permite generar rendimiento en carteras que, de otro modo, quedarían inmovilizadas durante toda la fase bajista.
Cumple una función de mercado documentada: los vendedores en corto han destapado fraudes contables que ni auditores ni reguladores detectaron a tiempo.
⚑ A considerar:
La pérdida potencial no tiene límite superior; una posición mal dimensionada puede consumir más que el capital comprometido.
El costo del préstamo, los dividendos a cubrir y las llamadas de margen corren en contra todos los días, incluso si la tesis es correcta.
El prestamista puede exigir la devolución de los títulos en cualquier momento, forzando el cierre de la posición en el peor instante posible.
En México el acceso al préstamo de valores está concentrado en participantes institucionales —principalmente a través de los sistemas de Indeval y de casas de bolsa autorizadas por el regulador—, por lo que la operativa real para un minorista es limitada y suele canalizarse mediante instrumentos sintéticos.
05Apostar en contra
Opciones: comprar el derecho a vender
Una opción de venta —conocida por su nombre en inglés, "put"— otorga a su comprador el derecho, pero no la obligación, de vender un activo a un precio pactado (precio de ejercicio o strike) antes de una fecha determinada. A cambio de ese derecho paga una prima. Si el activo cae por debajo del precio de ejercicio, la opción gana valor; si no cae, lo máximo que se pierde es la prima pagada.
Esa última característica es lo que hace de las opciones una herramienta cualitativamente distinta a la venta en corto: la pérdida está acotada desde el primer día. El precio de esa tranquilidad es que las opciones tienen fecha de vencimiento y pierden valor con el paso del tiempo, un fenómeno llamado decaimiento temporal. Comprar puts es, en esencia, contratar un seguro con vigencia limitada; si el siniestro no ocurre dentro del plazo, la prima se pierde íntegra.
Tres estructuras que conviene distinguir
Estructura | Cómo se arma | Para qué sirve | Costo / compromiso |
Put protectora | Se conserva la acción y se compra una "put" sobre ella. | Poner un piso a la pérdida de una posición que no se quiere vender (por razones fiscales o de convicción). | Prima pagada; reduce el rendimiento si el mercado sube. |
Collar | Se compra una "put" y simultáneamente se vende una "call" de precio superior. | Financiar la protección con la prima cobrada; costo cercano a cero. | Renuncia a la ganancia por encima del strike de la "call". |
Spread bajista con puts | Se compra una "put" y se vende otra "put" de strike menor. | Expresar una visión bajista moderada abaratando la prima. | Ganancia limitada al diferencial entre strikes. |
La "put" protectora merece atención especial porque resuelve un dilema real. Un inversionista de largo plazo que ha acumulado una posición con ganancias importantes enfrenta un conflicto cuando anticipa turbulencia: vender implica realizar la ganancia y pagar el impuesto correspondiente; no hacer nada implica exponerse a la caída. La "put" permite mantener la posición y su tratamiento fiscal mientras se acota el daño. Es, literalmente, comprar tiempo.
Nota: El costo real de la protección
Las primas de las opciones se encarecen justo cuando más se necesitan. La volatilidad implícita es un componente central del precio, y se dispara cuando el mercado entra en pánico. Contratar la cobertura después de que el índice ya cayó 15% es como buscar seguro contra incendio con el techo ardiendo: existe, pero cuesta un múltiplo de lo que habría costado antes. La protección barata se compra en la calma, que es exactamente cuando nadie siente que la necesita.
Conviene también desmontar una confusión frecuente. Vender "puts" —la operación inversa— no es una estrategia bajista: quien vende una "put" cobra la prima y asume la obligación de comprar el activo si cae. Es una posición moderadamente alcista con ingreso limitado y riesgo sustancial a la baja. Muchos operadores principiantes la adoptan atraídos por el flujo de primas y descubren su verdadero perfil de riesgo precisamente durante el primer mercado bajista que les toca.
06Apostar en contra
ETFs inversos y el negocio de la volatilidad
Los ETFs inversos son fondos cotizados diseñados para moverse en dirección opuesta a un índice. Si el índice cae 1% en el día, el ETF inverso busca subir aproximadamente 1%; las versiones apalancadas persiguen dos o tres veces ese movimiento. Su atractivo es evidente: se compran y se venden como una acción cualquiera, desde una cuenta de corretaje común, sin préstamo de valores ni cuenta de margen. Para un inversionista mexicano, además, varios de estos vehículos son accesibles a través del Sistema Internacional de Cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores o equivalente en sud américa.
El problema está en una línea del prospecto que casi nadie lee: el objetivo se define por día. Estos fondos se rebalancean diariamente, y ese rebalanceo produce un efecto de erosión por composición —conocido como beta slippage— que hace que el rendimiento en periodos largos se desvíe, a menudo de forma severa, del inverso del rendimiento del índice.
Un ejemplo aritmético que lo explica todo
Supongamos un índice en 100 que cae 10% un día (queda en 90) y sube 11.11% al siguiente (regresa exactamente a 100). El índice terminó plano. Un ETF inverso simple que empezó en 100 sube 10% el primer día (110) y cae 11.11% el segundo: termina en 97.8. Perdió 2.2% mientras el índice no se movió. Repita ese patrón durante semanas de mercado lateral y volátil, y la erosión se vuelve considerable. Por eso los reguladores han insistido reiteradamente en que estos productos son herramientas tácticas de corto plazo, no posiciones para mantener.
El mismo principio aplica —amplificado— a los productos ligados al índice de volatilidad. El VIX mide la volatilidad implícita esperada del S&P 500 a 30 días y tiende a dispararse cuando el mercado cae, lo que lo vuelve una cobertura conceptualmente atractiva. Pero el VIX no se puede comprar: se opera mediante futuros que en condiciones normales cotizan por encima del nivel de contado, de modo que mantener la posición implica renovar contratos a precios sucesivamente más caros. En 2026 el VIX ha promediado alrededor de 18.4 puntos —confianza moderada más que complacencia—, en un entorno donde varias casas de análisis advierten sobre valoraciones exigentes y riesgo de corrección técnica. Un nivel así encarece las coberturas sin ofrecer la señal clara de un régimen de estrés.
✅ Pros:
Accesibilidad real: no requieren préstamo de valores, cuenta de margen ni autorización especial.
La pérdida máxima está acotada al monto invertido, a diferencia de la venta en corto.
Permiten cubrir un portafolio completo con una sola operación, en lugar de vender decenas de posiciones.
⚑ A considerar:
El objetivo es diario: mantenerlos semanas o meses produce desviaciones que pueden ser adversas incluso acertando la dirección.
En mercados laterales y volátiles la erosión por composición destruye valor de manera silenciosa y continua.
Los productos de volatilidad cargan además el costo de renovación de futuros, que actúa como una fuga permanente.
Sus comisiones de administración son sensiblemente superiores a las de un ETF indexado tradicional.
07Casos documentados
Seguros contra el desastre: los CDS y las tres grandes apuestas
Un credit default swap (CDS, o permuta de incumplimiento crediticio) es un contrato mediante el cual una parte paga una prima periódica a otra a cambio de recibir una compensación si un emisor de deuda determinado incumple sus obligaciones. Funciona como un seguro sobre deuda ajena, con una particularidad decisiva: no se necesita poseer la deuda asegurada para contratarlo. Esa asimetría —costo pequeño y conocido, pago potencialmente enorme— lo convirtió en el instrumento protagonista de las tres apuestas bajistas más célebres de la historia moderna.
Michael Burry: dos años de estar equivocado antes de tener razón
En mayo de 2005, el gestor de Scion Capital comenzó a comprar CDS sobre bonos hipotecarios de alto riesgo tras un análisis detallado de los contratos subyacentes. Para octubre de ese año acumulaba más de mil millones de dólares de exposición nocional. Durante casi dos años la posición no produjo más que pérdidas contables y presión: sus inversionistas enviaron cartas hostiles y exigieron retiros, hasta el punto de que Burry restringió los reembolsos. Cuando el mercado hipotecario finalmente colapsó, obtuvo alrededor de 100 millones de dólares personales y más de 700 millones para sus inversionistas. Entre noviembre de 2000 y junio de 2008, Scion Capital acumuló un rendimiento de 489.34% frente a poco más de 3% del S&P 500 en el mismo periodo.
John Paulson: la operación más rentable jamás documentada
En paralelo, Paulson & Co. construyó una posición similar contra el mercado hipotecario estadounidense, apoyada en un análisis exhaustivo de la calidad real de los créditos empaquetados. El resultado en 2007 se estima en alrededor de 15 mil millones de dólares para sus fondos, con una ganancia personal cercana a 3,700 millones: habitualmente citada como la operación individual más rentable de la historia financiera.
Bill Ackman: veintisiete millones convertidos en dos mil seiscientos
A fines de febrero de 2020, con la pandemia avanzando y los diferenciales de crédito todavía en niveles muy estrechos, Pershing Square pagó 27 millones de dólares en primas por protección crediticia sobre índices de bonos con un valor nocional cercano a 74 mil millones. Ackman cerró la posición el 23 de marzo de 2020 —el mismo día en que la Reserva Federal anunció compras ilimitadas de activos y el mercado tocó fondo— con un valor aproximado de 2,600 millones de dólares. El capital liberado le permitió comprar acciones en el punto de máximo pesimismo.
Nota: Lo que estas tres historias enseñan de verdad
Ninguno de los tres ganó por «predecir una caída». Los tres identificaron un instrumento específico cuyo precio no reflejaba un riesgo que ellos habían analizado en profundidad, y estructuraron una posición donde la pérdida máxima era conocida y pequeña frente a la ganancia potencial. Burry, además, tuvo que sobrevivir dos años de estar aparentemente equivocado. La conclusión operativa no es «apuesta contra el mercado», sino: investigar a fondo, buscar asimetrías donde el costo del error sea acotado, y tener la estructura financiera para sostener la posición el tiempo necesario. Los CDS, por lo demás, se operan en mercados institucionales y no están al alcance del inversionista minorista.
08Cubrirse
Rotación defensiva: ganar perdiendo menos
Si la aritmética asimétrica es cierta —y lo es—, entonces reducir la profundidad de la caída es una forma legítima y poderosa de ganar. La rotación defensiva consiste en reorientar la composición del portafolio hacia sectores cuya demanda no depende del ciclo económico.
La lógica es intuitiva: cuando una familia recorta gastos, pospone el cambio de automóvil, las vacaciones y la renovación del teléfono, pero no deja de comprar alimentos, medicinas, electricidad ni agua. Esa inelasticidad de la demanda se traduce en ingresos y utilidades más estables, y por lo tanto en valuaciones que caen menos.
Sector | Por qué resiste | Ejemplos | Punto débil |
Consumo básico | Demanda inelástica: alimentos, bebidas e higiene se compran siempre. | Walmart, Procter & Gamble; Walmex y Gruma en México. | Márgenes presionados por inflación de insumos. |
Salud | Necesidad no aplazable; ingresos previsibles. | Johnson & Johnson, UnitedHealth. | Riesgo regulatorio y de precios. |
Servicios públicos | Tarifas reguladas y dividendos consistentes. | Generación y distribución eléctrica y de agua. | Alta sensibilidad a las tasas por su endeudamiento. |
Telecomunicaciones | Servicio esencial; ingresos recurrentes por suscripción. | América Móvil, Verizon. | Intensidad de capital y competencia en precios. |
Un portafolio defensivo bien construido no busca superar al mercado en fases de euforia —casi siempre se queda atrás durante los mercados alcistas—. Busca que la trayectoria del patrimonio sea menos accidentada, lo que mejora el resultado compuesto y, tan importante como eso, reduce la probabilidad de que el inversionista abandone su plan en el peor momento.
La limitación honesta: en un pánico de liquidez —como marzo de 2020— casi todo cae al mismo tiempo, porque los participantes venden lo que pueden vender, no lo que quieren vender. Los sectores defensivos amortiguan el ciclo económico, no el pánico simultáneo. Un portafolio defensivo no es un portafolio inmune.
09Cosechar rendimiento
Renta fija, efectivo y refugio: la ventaja mexicana
Aquí aparece una realidad que el inversionista mexicano suele subestimar: durante buena parte de los ciclos recientes, el instrumento más eficiente para atravesar un mercado bajista no ha sido una estrategia sofisticada, sino la deuda gubernamental local.
En agosto de 2026, Banco de México mantuvo su tasa objetivo en 6.50%, la segunda decisión consecutiva sin movimiento, con un pronóstico de inflación promedio de 3.5% para el último trimestre del año y de 3% para 2027. Un instrumento gubernamental que paga alrededor de 6.5% nominal frente a una inflación proyectada de 3.5% ofrece un rendimiento real positivo cercano a tres puntos porcentuales, con el respaldo crediticio del gobierno federal y sin exposición a la volatilidad accionaria.
Dicho de otro modo: mientras un inversionista mexicano discute si conviene comprar un ETF inverso, la renta fija local le está ofreciendo cobrar por esperar. Esa es la categoría tres de nuestro marco —cosechar rendimiento— y es, con diferencia, la más accesible y la menos discutida.
El menú disponible y para qué sirve cada pieza
Instrumento | Qué resuelve | Consideración clave |
Cetes (28 a 728 días) | Liquidez y rendimiento nominal con riesgo soberano local, desde montos muy bajos. | No protege contra un repunte inflacionario durante el plazo. |
Udibonos | Rendimiento real garantizado: el principal se ajusta con la inflación medida en UDI's. | Sensibles a las tasas si se venden antes del vencimiento. |
Bonos M (tasa fija, largo plazo) | Ganancia de capital si las tasas bajan; ingreso fijo previsible. | Pierden valor de mercado si las tasas suben. |
Deuda corporativa de alta calidad | Sobretasa respecto al gobierno, con emisores sólidos. | El diferencial se amplía justo cuando el mercado se estresa. |
Efectivo / fondos de liquidez | Opcionalidad: comprar cuando otros están vendiendo. | Pierde poder adquisitivo si se mantiene de forma indefinida. |
Oro y activos refugio: matices necesarios
El oro tiene una reputación de refugio que merece matizarse. Históricamente funciona bien como cobertura contra crisis de confianza monetaria, debilidad del dólar y episodios geopolíticos severos; su desempeño es menos consistente en recesiones ordinarias, y en pánicos de liquidez puede caer con todo lo demás durante las primeras semanas, precisamente porque es fácil de vender para cubrir llamadas de margen. No genera flujo de efectivo, así que su rendimiento depende de que alguien pague más por él después. La conclusión práctica no es descartarlo, sino asignarle el papel correcto: una porción minoritaria con función de descorrelación, no un sustituto de la planificación ni un seguro universal.
10Acumular
Acumular: la estrategia menos glamorosa y más rentable
Existe una forma de ganar en un mercado bajista que no requiere pronosticar nada, no tiene costo de mantenimiento, no puede perder más de lo invertido y está documentada como la más efectiva para la enorme mayoría de las personas. Consiste, sencillamente, en seguir comprando.
La lógica es directa. Si un inversionista aporta una cantidad fija cada mes, esa cantidad compra menos unidades cuando los precios están altos y más unidades cuando están bajos. El resultado mecánico es un costo promedio de adquisición inferior al precio promedio del periodo. Un mercado bajista, para quien está en fase de acumulación, no es una catástrofe: es una temporada de descuentos sobre los activos que planeaba comprar de todos modos.
Por qué esta es la estrategia que casi nadie ejecuta
El obstáculo no es técnico, es conductual. Aportar durante una caída exige actuar en contra de todas las señales emocionales del entorno: titulares alarmantes, estados de cuenta en rojo, conocidos que anuncian que se salieron a tiempo. La aversión a la pérdida documentada por la economía conductual establece que el dolor de perder se percibe con intensidad aproximadamente dos veces mayor que el placer de ganar una cantidad equivalente. Esa asimetría psicológica explica por qué el flujo de dinero hacia fondos de inversión históricamente alcanza máximos cerca de los techos de mercado y mínimos cerca de los fondos: exactamente al revés de lo que la aritmética recomienda.
Conviene ser preciso para no vender una fantasía: este enfoque tiene tres condiciones que deben cumplirse simultáneamente, y si alguna falla, deja de funcionar.
Horizonte suficiente. El dinero aportado no puede necesitarse en el plazo de recuperación. Con una duración promedio cercana a 9.6 meses pero episodios que han superado los tres años, un horizonte menor a cinco años convierte esta estrategia en una apuesta, no en un plan.
Ingreso estable. Las aportaciones deben sostenerse justo cuando el entorno económico se deteriora. Un fondo de emergencia previo —de tres a seis meses de gastos— no es un lujo: es la condición que permite no interrumpir el plan ni liquidar posiciones en el peor momento.
Diversificación amplia. El método funciona sobre índices y canastas amplias de activos, no sobre acciones individuales. Promediar a la baja en una empresa cuyo modelo de negocio se está deteriorando no es acumular: es concentrar el error.
Cumplidas esas tres condiciones, la evidencia de largo plazo es contundente: los 27 mercados bajistas registrados desde 1929 fueron seguidos, todos ellos, por recuperaciones que llevaron al índice a nuevos máximos. La afirmación no garantiza el futuro y no debe leerse como promesa, pero sí describe el patrón sobre el cual está construida la inversión sistemática.
11Acumular
Rebalanceo y eficiencia fiscal: el rendimiento invisible
Hay dos mecanismos que generan valor durante una caída sin que el inversionista tenga que emitir un solo pronóstico. Ambos operan en silencio y ambos son sistemáticamente ignorados.
Rebalanceo: vender caro y comprar barato por definición
Un portafolio con una asignación objetivo —digamos 60% renta variable y 40% renta fija— se desajusta solo cuando los mercados se mueven. Si las acciones caen 30%, esa proporción puede convertirse en 48/52. Rebalancear significa vender parte de lo que subió (o cayó menos) y comprar lo que cayó más, hasta restaurar la proporción original.
El efecto es notable: el rebalanceo impone la conducta que todos dicen querer —comprar barato y vender caro— sin depender del ánimo del inversionista en un momento de estrés. No requiere saber si el mercado seguirá cayendo, solo una regla definida de antemano: por calendario (semestral, por ejemplo) o por umbral de desviación (cuando una clase de activo se aparta más de cinco puntos porcentuales de su objetivo).
Aspectos fiscales en México: el terreno que conviene conocer
En México, las personas físicas que invierten en acciones a través de la Bolsa Mexicana de Valores están sujetas a una retención definitiva sobre la ganancia en enajenación de acciones, y las pérdidas por este concepto pueden amortizarse contra ganancias de la misma naturaleza en ejercicios posteriores, dentro de los plazos que fija la legislación vigente. Los intereses de instrumentos de deuda tienen un tratamiento distinto.
La implicación práctica es que una caída abre una ventana: realizar pérdidas de manera deliberada, en posiciones que de todos modos se quería reestructurar, permite compensar ganancias futuras y mejorar el rendimiento neto. Esta práctica —cosecha de pérdidas fiscales— es de las pocas formas de convertir un mercado adverso en un beneficio tangible.
Advertencia necesaria sobre este punto
El régimen fiscal mexicano aplicable a inversiones cambia con cierta frecuencia, distingue entre instrumentos nacionales y extranjeros, y varía según el régimen del contribuyente. Ninguna decisión de cosecha fiscal debería tomarse a partir de un artículo de divulgación como este.
Es un caso claro donde la asesoría profesional —fiscal y financiera, coordinadas— produce un retorno directo y medible sobre su costo.
12Contexto local
México en la mira: quién ganó y quién perdió
Los ejemplos internacionales son útiles, pero la experiencia mexicana ofrece lecciones más directas, y en algunos casos más severas, sobre qué significa intentar ganar cuando el mercado se mueve en contra.
Comercial Mexicana, 2008: cuando la cobertura se convierte en apuesta
Controladora Comercial Mexicana, operadora de las cadenas Comercial Mexicana, Mega, Sumesa y City Market, comenzó a contratar instrumentos derivados sobre el tipo de cambio en 2003 con un propósito legítimo: reducir su exposición a la volatilidad cambiaria en las compras de mercancía importada. Con el tiempo, la operación cambió de naturaleza. La empresa dejó de cubrirse y empezó a tomar posiciones apostando a la apreciación del peso frente al dólar.
Cuando estalló la crisis financiera global tras la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008, el peso se depreció abruptamente —de niveles cercanos a 10 pesos por dólar hacia alrededor de 14—, y las pérdidas reconocidas alcanzaron aproximadamente 1,080 millones de dólares, mientras sus bancos acreedores reclamaban hasta 2,200 millones. La compañía se declaró en concurso mercantil para renegociar su deuda, en uno de los episodios corporativos más significativos de la historia reciente del país.
La lección es precisa y transferible al inversionista individual: la misma herramienta que sirve para cubrirse sirve para especular, y la frontera entre ambas es la intención y el dimensionamiento, no el instrumento. Una cobertura protege un riesgo que ya existe; una apuesta crea un riesgo que antes no estaba ahí. Comercial Mexicana cruzó esa línea y el mercado bajista de 2008 cobró la diferencia.
Quién sí ganó en México durante los episodios recientes
Los tenedores de deuda gubernamental local. En un país con tasas nominales históricamente elevadas, quienes mantuvieron Cetes y Udibonos atravesaron las caídas accionarias cobrando rendimiento real positivo, sin sofisticación alguna.
Los exportadores. La depreciación del peso que suele acompañar los episodios de aversión al riesgo global mejora los ingresos en moneda nacional de las empresas con ventas dolarizadas y costos locales.
Quienes tenían liquidez disponible. Un fondo de emergencia y efectivo asignado deliberadamente convierten el pánico ajeno en oportunidad propia. Esta es, en la práctica, la forma más común de que un inversionista mexicano promedio «gane» en un mercado bajista.
Los inversionistas con exposición internacional diversificada. Cuando el peso se deprecia, la porción del portafolio denominada en dólares se revalúa en términos de moneda nacional, amortiguando el golpe local.
Una observación estructural cierra el punto: el mercado accionario mexicano tiene una base de emisoras reducida y en contracción por deslistes, lo que limita las posibilidades reales de rotación sectorial dentro del país. Para un inversionista local, la diversificación geográfica no es sofisticación: es una necesidad derivada del tamaño y la concentración del mercado doméstico (México y Sud américa).
13Gestión de riesgo
Los errores que arruinan a quien apuesta a la caída
La mayoría de quienes intentan ganar en un mercado bajista no fracasan por elegir mal el instrumento. Fracasan por errores de proceso que se repiten con una regularidad casi predecible.
Confundir tener razón con ganar dinero
Es perfectamente posible acertar el diagnóstico y perder el dinero completo. Burry tuvo razón desde 2005 y necesitó sobrevivir hasta 2007. Quien compra "puts" a tres meses porque considera que el mercado está caro puede ver cómo su tesis se confirma en el mes cuatro, con las opciones ya vencidas y sin valor. En cualquier posición con fecha de vencimiento o costo de acarreo, el tiempo es un componente de la apuesta tan importante como la dirección.
Dimensionar la posición como si fuera una convicción
Una tesis bajista muy sólida no justifica comprometer una fracción elevada del patrimonio. La consecuencia de equivocarse en tamaño no es perder una operación, sino perder la capacidad de seguir operando. La regla que aplican los gestores profesionales es simple y contraintuitiva: el tamaño de una posición debe determinarse por lo que se puede perder sin comprometer el plan, no por lo confiado que uno se siente en la tesis.
Intentar adivinar el fondo
El fondo de un mercado solo se identifica en retrospectiva. Los rebotes más violentos ocurren dentro de mercados bajistas —los llamados rebotes de mercado bajista— y han arruinado a innumerables vendedores en corto que interpretaron cada alza como el fin de la caída, y a innumerables compradores que creyeron haber encontrado el piso tres veces antes del piso real. La respuesta profesional a este problema no es predecir mejor: es escalonar entradas y salidas en tramos, aceptando de entrada que no se comprará en el mínimo ni se venderá en el máximo.
Ignorar el costo de acarreo
Ventas en corto, opciones, ETF's inversos y productos de volatilidad comparten una característica: todos cuestan dinero mientras se mantienen. Una cobertura permanente consume rendimiento año tras año, por eso las coberturas eficientes son tácticas y acotadas en el tiempo, no estructurales.
Los sesgos que operan en silencio
Sesgo de confirmación: una vez tomada la posición bajista, se leen con atención solo los análisis que la respaldan y se descartan los que la contradicen.
Sesgo de retrospectiva: después del hecho, toda crisis parece haber sido evidente. No lo fue para casi nadie mientras ocurría.
Sesgo de supervivencia: ahora conocemos a Burry, Paulson y Ackman porque acertaron. Los que hicieron apuestas análogas con peor cronometraje no aparecen en ningún libro ni película.
Exceso de confianza tras un acierto: ganar una vez apostando contra el mercado produce la ilusión de habilidad replicable, y suele preceder a la operación que devuelve todo lo ganado.
El denominador común de estos errores es el mismo: la tentación de evitar decisiones impulsivas se abandona precisamente cuando el entorno es más ruidoso. Un plan escrito antes de la caída vale más que cualquier análisis elaborado durante ella.
14Aplicación
Qué corresponde a tu perfil de inversionista
Toda la discusión anterior converge en una pregunta práctica: de estas herramientas, ¿cuáles corresponden realmente a tu situación? La respuesta depende de tres variables verificables —horizonte, conocimiento y capacidad de absorber pérdidas— y no del entusiasmo que produzca una historia de éxito ajena.
Perfil | Horizonte | Herramientas apropiadas | Qué evitar |
Principiante / acumulación | 10 años o más | Aportaciones sistemáticas a índices amplios, fondo de emergencia, Cetes y rebalanceo por calendario. | Ventas en corto, opciones, ETF's apalancados o inversos y productos de volatilidad. |
Intermedio / patrimonio en construcción | 5 a 10 años | Lo anterior más rotación defensiva parcial, exposición internacional, escalonamiento de entradas y cosecha fiscal. | Coberturas permanentes, apalancamiento y concentración en una tesis única. |
Avanzado / patrimonio consolidado | Variable | "Puts" protectoras sobre posiciones concretas, "collars" y coberturas tácticas acotadas en tiempo y monto. | Posiciones cortas desnudas y estructuras cuyo riesgo máximo no se pueda cuantificar. |
Institucional / profesional - Experto individual | Variable | Derivados de crédito, arbitraje, coberturas estructuradas, gestión activa de volatilidad. | No aplica: opera bajo mandato y supervisión formal. |
Existe una prueba simple y honesta antes de contratar cualquier instrumento bajista. Si no puedes explicar en dos minutos, sin consultar nada, cuál es tu pérdida máxima posible, cuánto te cuesta mantener la posición cada mes y qué escenario concreto invalida tu tesis, entonces la posición no está lista para tomarse. No porque el instrumento sea malo, sino porque no lo estás controlando: te está controlando a ti.
Una observación final de escala: para quien está construyendo patrimonio, la diferencia entre un buen y un mal resultado de largo plazo casi nunca proviene de haber acertado una apuesta bajista, sino de la tasa de ahorro, la consistencia de las aportaciones, el control de comisiones y no haber vendido en pánico. Las fortalezas reales del inversionista común son estructurales y aburridas, y por eso funcionan.
Conclusión: Las bajadas no son más que el impulso para la siguiente subida
Sí se gana dinero en un mercado bajista, y ahora sabemos exactamente cómo: apostando en contra, cubriéndose, cosechando rendimiento o acumulando con método. Pero el recorrido deja una conclusión que contradice la intuición inicial: las estrategias que generan los titulares espectaculares son las menos aplicables, y las que construyen patrimonio de verdad son las que nadie cuenta en una película, libro o a los cuatro vientos.
Las tres grandes apuestas bajistas de la historia moderna —Burry, Paulson, Ackman— comparten un rasgo que suele perderse en la narración heroica: ninguno predijo «una caída». Los tres detectaron un instrumento concreto cuyo precio no incorporaba un riesgo que ellos habían estudiado a fondo, y construyeron posiciones donde la pérdida máxima era pequeña y conocida frente a una ganancia potencialmente enorme. Eso no es pesimismo: es análisis riguroso aplicado a una asimetría específica y ni siquiera eso bastó sin la estructura financiera para sostener años de estar aparentemente equivocado.
Mi perspectiva, después de observar cómo se comportan las personas reales frente a sus portafolios, es la siguiente. Para la enorme mayoría de los inversionistas, la pregunta «¿cómo gano cuando el mercado cae?» está mal formulada. La correcta es «¿cómo llego a la próxima caída con la estructura que me permita comprar en lugar de vender?». Esa respuesta no involucra ningún derivado: involucra un fondo de emergencia sólido, una tasa de ahorro consistente, una diversificación que incluya deuda gubernamental y exposición internacional, un horizonte honestamente definido y una regla de rebalanceo escrita antes de que llegue el pánico.
El inversionista que domina las herramientas de la categoría cuatro puede vivir perfectamente sin las de la categoría uno; el que intenta operar la categoría uno sin dominar la cuatro suele terminar financiando, con su capital, la educación de alguien más.
Un mercado bajista, visto con distancia suficiente, no es un enemigo. Es el mecanismo por el cual el mercado transfiere activos de quienes no tienen un plan a quienes sí lo tienen - Parafraseando a Warren Buffet. La decisión sobre en cuál de esos dos grupos estar no se toma durante la caída. Se toma antes de mover un dedo.
Glosario de Términos
Definiciones de abreviaturas, palabras técnicas y términos en inglés utilizados en este artículo:
Beta slippage (erosión por composición)
Desviación acumulada entre el rendimiento de un ETF apalancado o inverso y el múltiplo esperado del índice, provocada por el rebalanceo diario. Se agrava en mercados laterales y volátiles.
Call (opción de compra)
Contrato que otorga el derecho a comprar un activo a un precio pactado antes de una fecha. Vender calls limita la ganancia al alza a cambio de cobrar una prima.
CDS (credit default swap / permuta de incumplimiento crediticio)
Contrato en el que una parte paga una prima periódica a cambio de una compensación si un emisor de deuda incumple. Es un seguro sobre deuda ajena y se opera en mercados institucionales.
Cetes
Certificados de la Tesorería de la Federación. Instrumentos de deuda gubernamental mexicana de corto plazo, considerados la referencia de riesgo soberano local.
Collar
Estructura que combina la compra de una put protectora con la venta de una call, de modo que la prima cobrada financia el costo de la protección.
Costo de acarreo (carry)
Gasto recurrente de mantener una posición abierta: intereses del préstamo, dividendos a cubrir, decaimiento temporal o renovación de futuros.
Decaimiento temporal (theta)
Pérdida de valor que sufre una opción por el simple paso del tiempo, conforme se acerca su vencimiento.
Llamada de margen (margin call)
Requerimiento del intermediario para aportar garantías adicionales cuando una posición apalancada acumula pérdidas. Si no se cubre, la posición se liquida forzosamente.
Mercado bajista (bear market)
Caída sostenida de al menos 20% desde un máximo reciente en un índice representativo.
Put (opción de venta)
Contrato que otorga el derecho, sin obligación, de vender un activo a un precio pactado antes de una fecha. Gana valor cuando el subyacente cae.
Rebote de mercado bajista (bear market rally)
Alza pronunciada y temporal dentro de una tendencia bajista de fondo, frecuentemente confundida con el inicio de la recuperación.
Strike (precio de ejercicio)
Precio pactado al que se puede comprar o vender el activo subyacente en un contrato de opción.
Udibonos
Bonos del gobierno mexicano denominados en Unidades de Inversión (UDI's), cuyo principal se ajusta con la inflación, garantizando un rendimiento real.
Venta en corto (short selling)
Operación en la que se venden títulos previamente tomados en préstamo, con la intención de recomprarlos a un precio menor. Su pérdida potencial es teóricamente ilimitada.
VIX
Índice que mide la volatilidad implícita esperada del S&P 500 a 30 días. Se le llama coloquialmente «índice del miedo» porque tiende a elevarse cuando el mercado cae.
Volatilidad implícita
Expectativa de movimiento futuro de un activo incorporada en el precio de sus opciones. A mayor volatilidad implícita, más caras las primas.
"Los mercados alcistas nacen en el pesimismo, crecen en el escepticismo, maduran en el optimismo y mueren en la euforia."
– Sir John Templeton, Inversionista global y filántropo · Fundador del Templeton Growth Fund (1954) –
Nota sobre la frase:
La frase se atribuye consistentemente a Templeton en fuentes de la gestora que él fundó y de diversas casas de análisis, aunque no está documentada con precisión la ocasión original en que la pronunció. Conviene señalar tanto su valor como sus límites. Como observación conductual es sólida: describe cómo el ánimo colectivo se desfasa respecto de los fundamentales y explica por qué el mayor pesimismo suele coincidir con valuaciones más atractivas.
Como herramienta operativa no es accionable: el pesimismo no se mide con precisión, ha habido mercados que permanecieron pesimistas durante años antes de recuperarse, y Templeton la formuló desde una posición de capital paciente y horizonte muy largo, condiciones que no todo inversionista comparte.
Leída como brújula de temperamento resulta valiosa; leída como señal de entrada, puede resultar costosa.
¿Estás construyendo un portafolio o simplemente reaccionando al mercado?
Un mercado bajista no distingue entre quien tiene un plan y quien no lo tiene: los golpea a ambos. La diferencia aparece después, cuando uno ya vendió en el peor momento y el otro estaba acumulando. Esa diferencia no se improvisa durante la caída; se diseña antes, con conciencia del propio perfil y de los factores a considerar en cada decisión.
En BRMS Finanzas trabajamos precisamente esa etapa: definir tu perfil de inversionista con honestidad, revisar tu presupuesto y tu fondo de emergencia, fijar objetivos con horizontes verificables y construir una estrategia de inversión —nacional e internacional— que corresponda a tu realidad y no a la de un titular. Analizamos contigo qué herramientas de este artículo tienen sentido para tu caso y cuáles simplemente no son para ti; esa segunda respuesta suele valer tanto como la primera.
Pregúntate esto con calma: si mañana los índices abrieran 25% abajo, ¿sabrías exactamente qué hacer, o lo estarías decidiendo con el estómago? Si la respuesta no es la primera, hablemos, da clic en el botón de: Perfil de inversionista. La tranquilidad y seguridad financiera no se compran cuando llega la tormenta: se planifican con anticipación.
Advertencia: Este artículo es solo para fines informativos y no representa asesoramiento financiero alguno. Los diversos temas en finanzas e inversiones mencionados en este blog y nuestras redes sociales, conllevan un nivel de riesgo y puede no ser adecuados para todos los perfiles de inversionistas. Antes de decidir invertir, considere sus objetivos, experiencia y tolerancia al riesgo. Busque asesoría personalizada con nosotros o alguien de su entera confianza antes de operar con dinero real. En caso contrario, aténgase y hágase responsable por las consecuencias de sus decisiones.




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